El Paisaje
Alrededor de sa Màniga, el tiempo y el espacio parecen haberse detenido, para dejarse llevar por la cálida cadencia del tiempo sin excesos ni agobios ni prisas. No hay más sonido que el de los pájaros, más vista que la naturaleza que la rodea, más sensaciones que las de paz alejada del turismo de masas.
El Puig des Teix, la comuna de Bunyola y las abruptas montañas que configuran la serra de Tramuntana, contrastan con la llanura en la que se encuentra Bunyola, y arropan este agroturismo en el que todo invita a dejarse llevar por los sentidos. Rodeado de pinares y olivos, el aire huele a sol de verano, a noches bajo un cielo lleno de estrellas, a primavera benigna de días azules y temperaturas cálidas, a otoño de hojas caídas, a invierno de árboles dormidos. En sa Màniga, es el aire el que invita al más placentero de los descansos.
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