Bunyola
Bunyola es uno de esos pequeños pueblos con un encanto que no aparece en las guías ni se explica en los folletos de turismos de masas. Sus habitantes, poco a poco, se han ido adaptando a lo antiguo y sabio del paso del tiempo, mientras han aprendido a convivir con una tranquilidad que ya se encuentra en muy pocos lugares. El pueblo se ha dejado moldear pos su gente, pero también ha dejado su imborrable huella en ellos. Y sa Màniga se encuentra en uno de sus mejores parajes.
Sin embargo, y a pesar de tratarse de un pueblo relativamente pequeño, en Bunyola se puede encontrar cualquier tipo de servicio necesario para tener unas vacaciones tranquilas, sin privarse de nada.
El municipio en el que se encuentra el pueblo y del que recibe el nombre tiene una superficie de 84 km2, algo más de 5.500 habitantes censados y una densidad de población de unos 67 habitantes por km2, muy por debajo de la media de la isla de Mallorca (casi 186). A pesar de contar con llanura y montaña, dos paisajes claramente diferenciados, está considerada como una comarca natural de la serra de Tramuntana, una de las joyas naturales de las Islas Baleares y que actualmente está a la espera de ser declarada patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.